Al comienzo de esta Vuelta a España, allá por tierras navarras, cuando la carretera olía a toros y a San Fermines, Sergi Lopez Egea, un grande en esto del periodismo deportivo, señalaba a Nairo Quintana como uno de los ciclistas a tener muy en cuenta. El tiempo le ha dado la razón. Los pronósticos se han cumplido.
Este colombiano de progresión meteórica, ganador de un Tour del Porvenir y de la etapa reina de la Dauphine Liberé de este año, con ataque incluido en Joux Plane, está llamado a tomar el testigo de los "escarabajos" Lucho Herrera y Parra. Aquellos ciclistas de piel tostada que subían como los ángeles, allá por los ochenta.
Y es que tras una primera semana de altas temperaturas y un calor extremo que no le sienta nada bien, Nairo se ha rehecho en esta segunda parte de la Vuelta, y cual leal escudero, se ha convertido en el gregario mas fiel de Valverde cuando las pendientes dejan destrozado al pelotón en mil pedazos. Después de los tres mosqueteros (Contador, Purito y Alejandro), el ha sido el escalador mas consistente en el famosos tríptico asturiano.
Buen bajador y regular "croner", este colombiano cuenta con la ventaja del tiempo, ya que solo tiene veintidós añitos, para limar las limitaciones en el llano que impidieron ocupar a sus predecesores el cajón mas alto en los Campos Elíseos.
Fichajes como Madrazo, Arnaud Jeannesson, o el propio Nairo, confirman lo acertado de la política de incorporaciones del equipo Movistar, y concretamente el buen ojo para descubrir nuevos talentos de Eusebio Unzue.
Seguro que mañana, en la Bola del Mundo, veremos a Nairo batirse en duelo por la victoria de una etapa que se antoja espectacular.
